Rompe las reglas, pierde el control (8)
Todo el mundo habla del amor, todos. Todo el mundo dice que lo siente, y todos te hablan de lo típico, de las mariposas en la tripa y de las sonrisas al hablar con él. Pero no se dan cuenta de que eso no importa, que puede ser un capricho de dos meses, en el que al tercer mes sabes que no ha sido nada. De lo que no te hablan es de las ganas de abrazarle y besarle cuando le tienes cerca, o, joder, yo que sé, el simple hecho de que no se vaya porque quieres seguir cerrando los ojos cada vez que hueles su puta colonia. Que llegas a casa, y no sabes si te quieres morir porque no te ha besado. O si llorar de alegría porque nadie te había mirado con esos jodidos ojos, de una forma tan intensa. Que dan igual las mariposas en el estómago ya que lo único que sientes en el cuerpo son los putos latidos que retumban. Que es la única persona que no sólo te pone histérica, sino que también te tranquiliza. Que te recorrerías 100 km andando con tal de no llegar a tu casa aun, para estar más tiempo hablando con él. Todo el mundo hemos tenido caprichos de dos meses. Pero por suerte o por desgracia, pocos sentimos que alguien te rompe, te deja huella, te marca.
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