Cuando pronuncias aquella pregunta, la pregunta que has ensayado tanto tiempo, cuando al fín, tras un suspiro consigues que tu voz suene, serena y segura. Cuando dices lo que sientes, tu mente y tu cabezan dan vueltas y mil vueltas, imaginando todas las respuestas que puedes recibir, todas las más crueles, ridículas o increíbles, todas. Aunque en realidad, lo que oyes es mucho más sorprendente al oir la frase más bonita que jamás se haya inventado; "Sí".
2 comentarios:
Precioso.
ME ENCANTA!
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