Rompe las reglas, pierde el control (8)
Suelo percibir las pequeñas rarezas de la vida. Los pequeños detalles, las pequeñas ironías... Como los anillos de compromiso en el dedo. O la mujer gorda que está en la cola del supermercado, con una tarrina de chocolate de 2 kilos en el carrito, a la que se le cae en el carnet del club de "Control de peso" mientras busca la tarjeta de crédito. O el brillo que tiene cada persona en los ojos, símbolo de extrema felicidad o tremenda tristeza. Son las pequeñas cosas que nos indican cómo son realmente las personas: Esperanzadas, desesperadas, frágiles e inseguras. Las personas no cambian, no aprenden. Prometen cambiar pero luego todo acaba o haciendo daño a alguien, o siendo a ti al que hacen daño, y te pasas la noche mirando entre sollozos una película de Meg Ryan y Tom Hanks. Sí, puede que yo también lo haya hecho, pero eso no significa que tenga que entenderlo, aunque yo prefiero salir de ésta con la cabeza bien alta, porque al fin y al cabo, estando mal pierdes el tiempo, así que yo no me guío por las mismas normas, me gusta lo insesperado, algo que me sorprenda, porque prefiero no esperar nada de nadie.
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1 comentario:
Qué bonito, buena manera de describirte.
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